"Face to Face"
No hacía falta ser un gran conocedor del arte del pugilismo para acercarse a cualquier módulo de “Tu Entrada” y comprar al módico precio de cincuenta soles un ticket para ingresar a un evento épico donde, por exclusiva vez, se le otorgaría a los espectadores una sensación de júbilo y orgullo nacional que ni a través de la mejor propaganda de Inca Kola se puede experimentar.
Es así que llegué, acompañado de “numerables” individuos, al jockey club, donde se desarrollaría una velada de boxeo de alto nivel en la que la pelea que causaba mayor expectativa sería protagonizada por Kina Malpartida ¿La contrincante? Nadie sabía. A nadie le interesaba. La gente llegó a la arena tan solo para alentar a la campeona, con arengas agresivas listas para ser escupidas desde las tribunas hacia el ring.
"Todo el Perú unido, colmando el recinto, para apoyar el deporte en nuestro país"
Zegarra y Zambrano fueron los primeros en relucir el legado heredado por “Rocco” Castro, Marcelo Quiñones y Mauro Mina. A este punto de la noche las miles de almas ya vibraban dejando relucir algunas palabras dignas del propio catarsis criollo. La noche estaba calentándose y el plus de gracia llegó con el arribo del congresista Abugatás, que muy ingenuamente camino rumbo a su butaca avanzadas ya las horas, pues para ese momento las plateas se encontraban llenas de fanáticos que sin timidez insultó al nacionalista con muchísimo placer.
Finalmente, llegó el combate preliminar que muchas secretarias esperaban: Jonathan Maicelo contra el argentino bocón del clan de De La Hoya. La pelea, la cual estuvo copada de picardía,fue de la puta madre, sin embargo, un grupo de fanáticos no dejaba de criticar el no óptimo desempeño del boxeador peruano debido según ellos por la atención que le otorga al reality show de los bailes que tantos titulares comparte con los crímenes de asesinos locos, turistas y migrantes. Pero qué más da loco, la pelea estuvo buena.
Tras ver a Maicelo ganar y acelerar su paso hacia los sets de grabación del programa sabatino, el turno para la campeona mundial llegó. La pelea se dio en los diez rounds reglamentados.
He aquí un fragmento que, mejor que palabras cibernéticas, describiría este evento de magna importancia para el deporte nacional.
La salida del recinto fue coloquial. Nada fuera de lo común. Miento. Ollanta Humala también estaba saliendo. Con un séquito de puños alzados, Humala desfiló al lado de Nadine Heredia con una sonrisa mal plastificada y con unas ganas de que el trámite de escape se diera rápido. ¿Por qué tan apurado el candidato presidencial?¿Tendrá mucho trabajo que hacer? Todos teníamos trabajo que hacer el día siguiente. Así como Humala, los entusiasmados con la victoria de Kina queríamos regresar a casa rápido antes de que el relog nos indicara que el la fecha de tan lindo día ya no era el día del presente.

"Oe, oe. ¿Qué fue?"
